Steve Jobs le hizo muy mal al mundo de los negocios

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El primer nombre que se nos viene a la cabeza a la hora de pensar en alguien disruptivo en términos de negocios es Steve Jobs.

Inspirador de muchos libros, un sinnúmero de artículos en revistas de management y casos de estudio en escuelas de negocio (confieso haberlo utilizado en mis clases), Jobs nos hace pensar que innovar es sinónimo de romper todas las reglas de juego de una industria (y crear una nueva). Y que si no se logra, no hay nada por hacer. O inventas la rueda o ni lo intentes.

El romanticismo de haber comenzado en un garaje a fuerza de una gran idea, mucho trabajo y un gran poder de persuasión para conquistar el mundo seduce, pero también intimida e inmoviliza. Posiblemente no seas Steve Jobs, y pretenderlo sería como animarse a jugar al fútbol solo si lo haces como Messi, o hacer bicicleta solo si consigues los tiempos de Carapaz.

Innovar se trata de cambiar “algo” que provoque que tus productos o servicios sean considerados, a los ojos de un potencial comprador, como mejores que los de tu competencia. Agregarles atributos que permitan que te elijan por haber entendido mejor que nadie lo que tus clientes estaban necesitando; y también restarles aquellos atributos que no son valorados y que, al disminuir los costos, amerite que el precio de venta sea menor.

Pero no solo se trata de transformar tus productos/servicios. Las dimensiones en las que puedes innovar son múltiples:

  • Procesos: buscando productividad y menores costos.
  • Cliente: reperfilando nuestro “cliente ideal” y llegando a nuevos segmentos.
  • Canal: haciendo llegar nuestra oferta por una vía distinta a las que generalmente utiliza la industria.
  • Experiencia: en lo que hacemos que viva el usuario cuando consume.
  • Modelo de negocio: cambiando la manera de monetizar tu oferta.
  • Organización: transformando cómo se compone tu empresa.
  • Cadena de suministros: relacionando de distinta forma la cadena de valor y la velocidad con la que llegamos al mercado.

Y una larga lista de etc. La clave siempre la encontrarás en saber leer los problemas que les resuelven tus productos/servicios a las personas.

El único “mundo” que tienes que conquistar es el de tus clientes. No es necesario ser la/el mejor de todos, basta con que  seas mejor que tú mismo hace un tiempo atrás.

¿Qué estás haciendo HOY en tu empresa que te transforma en mejor que AYER?

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